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jueves, 10 de agosto de 2017

Revisando tres “Biblias Mesiánicas” a la luz del Texto Hebreo de las Escrituras.

Shalon Javerim:


Voy a hacer las cosas de una manera bastante práctica, voy a mostrar algunos versículos en la versión RV1960 que es la más difundida en el mundo cristiano y luego la voy a comparar con las “Biblias Mesiánicas”. Finalmente mostraré lo que sí dice el texto hebreo.

Lo que pretendo es demostrarle a las personas que esas tres “Biblias Mesiánicas” no son traducciones, sino que se apoyan en el texto pre-existente en español de las versiones convencionales de la Biblia en español para luego simplemente alterar algunos nombres a sus supuestos equivalentes en hebreo.

En algunos casos, las “Biblias mesiánicas” inclusive sustituyen algunas palabras por sus supuestos equivalentes en hebreo dando como resultado un texto extravagante que presentan como la “restauración de la lengua kadosh”. Así es, tan extravagante como la frase que acabo de citar.

Éste artículo no pretende ser un ataque al cristianismo ni a su versión “mesiánica”, sino una advertencia a las personas para que no se dejen llevar por los que difunden esas “Biblias” como traducciones judías basadas en el texto hebreo.

I Reyes 19:3

Ahora, lo que dice el texto hebreo:





Lo que vemos en la comparación anterior es que al cometer el error de traducir la voz “vaiáre” que significa “vio”, con la voz hebrea “vairá” que significa “temió”, necesariamente deben re-interpretar todo el versículo para que «tenga sentido» con el «miedo de Elías».

Entonces, una vez que ya erraron y vertieron que “temió”, ahora la expresión “se levantó y fue” la fuerzan para verterla como que “se levantó y huyó”.

Luego, la expresión “nafshó” que significa “su alma” que procede de “néfesh” la fuerzan más aún de tal manera que ahora la expresión completa en esas versiones es que “Elías tuvo miedo y se levantó y huyó para salvar su vida”.

Peor aún en la versión “Torah … Hebreo-Español”, también conocida como “Restauración del Nombre Verdadero”, cometen el desatino y extravagancia de verter “huyó por su chayim”.

Éste error garrafal se explica fácilmente por el hecho de que no es una traducción sino una seudo adaptación del texto de la Reina Valera 1960 con supuestas expresiones hebreas.

La expresión “chayim” pretende ser la transliteración fonética del hebreo “חיים que se lee “Jáim” y que significa “vida” o “vidas”.

Pero en el texto hebreo no existe la expresión “jáim”. Pero el autor de esa falsa traducción cree que sí porque en la Reina Valera 1960 sí está la expresión “vida”.

I Crónicas 6:28 / Divré Haiamím A 6:13
Ahora paso a la segunda cita, en éste caso vamos a ver no sólo cómo se replica el error de traducción de la RV 1960, sino que inclusive esas supuestas traducciones mesiánicas evidencian no ser ninguna traducción del texto hebreo porque no mantienen la versificación del texto hebreo sino la versificación de las Biblias cristianas en las que la cita que trataremos aparece en I Crónicas 6:28, sin embargo en la versificación del texto hebreo es 6:13. En las “Biblias mesiánicas” que son presentadas como “traducciones hebreas” pero que no lo son, la versificación es la de cualquier Biblia Cristiana:

Ahora la comparación de las citas:




En las versiones anteriores a Samuel se le adjudica un hijo de nombre “Vasni”, aunque en las otras versiones lo vierten de distintas maneras: “Vashni” o “Washní”. Lo cual no concuerda con lo enunciado en las Escrituras en I Samuel 8:1-2 donde afirma que el nombre del primogénito de Samuel es Joel: «Aconteció que habiendo Samuel envejecido, puso a sus hijos por jueces sobre Israel. 2 Y el nombre de su hijo primogénito fue Joel, y el nombre del segundo, Abías; y eran jueces en Beerseba».

Inclusive en la VIN “Versión Israelita Nazarena”, le han agregado un hijo llamado “Washní” [Guashní], de manera que según esa versión Samuel no tuvo dos, sino tres hijos.

Ahora, lo que dice el texto hebreo:
  


Como puede apreciarse, el error ha consistido en tomar la expresión hebrea “vashni” cmo si fuese el nombre del primogénito. Cuando en realidad es una figura de dicción por omisión. Es decir, omiten el nombre del primogénito y luego menciona al segundo.

Éstas han sido de momento sólo alguna de las pruebas con las que puedo demostrar que esas versiones no son traducciones.

El problema está en que son presentadas como tales y peor aún como “Traducciones Judías” y hay quienes se fían de ese rótulo, creyendo que cuentan con una “versión judía de la Biblia”.


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