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jueves, 16 de abril de 2015

Libre Albedrío

La coexistencia de un cuerpo y de un alma es lo que nos da el libre albedrío – la capacidad de elegir entre los impulsos del cuerpo y los anhelos del alma. Al utilizar correctamente nuestro libre albedrío nos ganamos la perfección por nosotros mismos en vez de recibirla directamente de Elohim. De esta manera, esto se vuelve una parte intrínseca de nuestro ser y en consecuencia cumple todavía en mayor medida con el deseo de Elohim de dar que si Él simplemente nos hubiera creado perfectos desde el comienzo

1. Ramjal (Rab Moshé Jaim Luzzatto), Derej Hashem 1:2:1-2 – Este mundo es una oportunidad para ganar el mayor bien – el apego a Elohim.

El propósito de Elohim en la creación fue brindar Su bien a otro... Su sabiduría por lo tanto decretó que la naturaleza de esta verdadera obra de bien fuera darle a sus criaturas la oportunidad de apegarse a Él al máximo grado que les fuera posible.

Sin embargo, la sabiduría de Elohim decretó que para que este bien fuera perfecto, aquél que lo disfruta debe ser su dueño. Es decir, que se lo debe ganar por sí mismo...

2. Ibíd., 1:3:1 – Estamos aquí con el desafío de ganarnos la perfección.
Como hemos visto, el hombre es la criatura creada con el propósito de apegarse a Elohim. Él es colocado entre la perfección y la deficiencia, con la posibilidad de ganarse la perfección.

Sin embargo, el hombre debe ganarse su perfección a través de su libre albedrío y deseo. Si estuviera obligado a elegir la perfección, entonces no sería verdaderamente su dueño y el propósito de Elohim no se cumpliría.

Por lo tanto era necesario que el hombre fuera creado con libre albedrío. Las Inclinaciones del hombre por lo tanto se encuentran equilibradas entre el bien y el mal, y no está obligado a seguir a ninguno de ellos. El hombre tiene el poder de elegir, y es capaz de elegir cualquier lado, con entendimiento y voluntad, así como poseer cualquiera que desee. Por lo tanto, el hombre fue creado tanto con un ietzer tov (Inclinación al Bien) como con un ietzer hará (Inclinación al Mal). Él tiene el poder de inclinarse en cualquier dirección que desee.

Además, estas elecciones correctas constituyen una afirmación para los demás (y para nosotros mismos) respecto a que la voluntad de Elohim, la manera en la cual Él desea que dirijamos nuestras vidas, es más importante que cualquier otra cosa. Y cuando la gente nos ve tomando estas decisiones, podemos inspirarlos para hacer lo mismo


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