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jueves, 16 de abril de 2015

El Propósito del Hombre en el Mundo

La vida puede ser bella, profunda y rica de significado. Pero para ganar acceso a ese significado necesitamos preguntarnos: ¿cuál es nuestro propósito en este mundo? Muchos volúmenes han explorado esta pregunta, pero para decirlo de manera sucinta, el propósito de la vida es lograr el auto perfeccionamiento y formar una relación cercana con Elohim, la Fuente única de toda la existencia. Para lograr esto, debemos desarrollar la esencia espiritual de nuestro ser.

El Cuerpo y el Alma

Nuestros sabios nos enseña que nuestra verdadera esencia es un alma Divina que fue colocada en un cuerpo terreno, similar a un animal.

Elohim formó al hombre del polvo de la tierra e insufló en su nariz aliento de vida, y el hombre se convirtió en alma viviente.  (Bereshit (Génesis) 2:7)

Dice Rashi: [Elohim] lo hizo de los reinos superiores y de los reinos inferiores – el cuerpo de los reinos inferiores y el alma de los reinos superiores.

¿Qué significa que Elohim "insufló" el alma al hombre y que éste cobró vida?

Inicialmente, el hombre fue formado de tierra. Esto le otorgó una existencia con movilidad, experiencias sensitivas y emociones rudimentarias. Sin embargo, lo que la Torá considera vida sólo llegó cuando se le agregó un alma Divina. Elohim insufló Su aliento en la nariz del hombre y él cobró "vida". El término hebreo para alma, neshamá, refleja su mismo origen porque viene de la raíz de la palabra neshimá, que significa aliento, respiración. El alma es el "aliento" de Elohim.
                                                                                 
Claramente, la Torá desea transmitir la naturaleza fundamental de la relación entre Elohim y el hombre. El aliento es la base de la vida. El aliento del Creador connota la base de Su "vida". Este concepto parece extraño al ser aplicado al Creador, la fuente de toda la existencia.  El significado se aclara cuando comprendemos que la Torá específicamente asocia el término "vida" con la expresión física de la esencia espiritual. El aliento de Elohim se refiere a la base de Su expresión y conexión con la realidad física. Cuando la Torá afirma que Elohim insufló al hombre un alma viva, esto significa que cuando el Creador tomó una expresión física a través del acto de la Creación, el hombre se convirtió en el foco de esa expresión.

Esta definición de vida también explica por qué el hombre sólo cobró "vida" cuando Elohim le insufló un alma Divina. Esta alma le dio al hombre la capacidad de hablar. El habla es la forma más rara en la cual la esencia espiritual adopta una expresión particular y como tal es el puente a través del cual el reino espiritual de hecho entra en la realidad física. Elohim colocó su aliento en el hombre, porque el hombre es el único a través del cual el Creador se conecta con Su creación. Somos un hombre sólo cuando cumplimos con este rol, y cada dimensión de la experiencia humana ofrece su oportunidad singular para hacerlo. Ya sea en plegarias al Creador, contemplando la raíz Divina de nuestro propio ser, relacionándonos con la imagen de Elohim que se encuentra en cada persona [o a través de la halajá (la ley judía)], siempre debemos aspirar a conectar al mundo físico finito con su Fuente Infinita.

El alma es para el cuerpo lo que es el jinete para el caballo o el conductor para el automóvil. Una vez que sabemos quiénes somos –un alma colocada en un cuerpo- entonces tenemos la oportunidad de cumplir con el propósito de la vida: perfeccionar nuestros cuerpos y nuestras almas y desarrollar una cercanía con Elohim. El cuerpo es un medio para cumplir con este propósito, y no un fin  en sí mismo


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