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jueves, 16 de junio de 2016

Shalon Javerim:

TEMA: EL BRIT MILÁ


CLASE DOS
CÓMO LOGRAR AUTO PERFECCIÓN


Sección II.
La connotación más obvia de la mitzvá de Milá es eliminar algo indeseado. Aparentemente, el varón humano fue creado incompleto y nos fue dejado a nosotros el trabajo de completarlo, eliminando el prepucio mediante la mitzvá de Milá. Esto despierta una pregunta: ¿Por qué Elohim nos creó incompletos? Sin embargo, la respuesta es que Elohim quiso darnos la oportunidad de completarnos a nosotros mismos. La Milá es la primera expresión y la única manifestación física de dicha auto perfección. Eliminando el prepucio, que representa un bloqueo o impedimento, podemos alcanzar los más altos niveles de pureza y santidad.

1.      Maharal, Jidushei Agadot, Nedarim 32 a – Orlá significa un obstáculo en el camino hacia un resultado provechoso.

El varón es creado incircunciso. ¿Por qué? Para que cumpla su propósito, ya que fue creado con potencial pero él tiene que desarrollarlo. El cuerpo debe asemejarse al alma. Así como nuestra alma fue creada con potencial y nosotros debemos perfeccionarla, también el cuerpo fue creado con potencial. Mientras no se haya eliminado la orlá, la persona no puede alcanzar su potencial debido a que ésta le representa un bloqueo, lo que significa la palabra orlá cada vez que aparece [en las Escrituras], por ejemplo: "La orlá en vuestros corazones"(Devarim / Deuteronomio 10:15); [como se dice de Moshé] "arel sefataim", [porque tenía un defecto para hablar] implicando que no podía sacar las palabras, sacarlas de potencia a acto (Ibid.).

El prepucio representa un obstáculo, una barrera para alcanzar la santidad. Debido a que Adam fue el más semejante a Elohim que puede ser cualquier ser humano, quien utilizó hasta sus más básicos impulsos y deseos para servir a Elohim, por eso fue creado circunciso, representando físicamente el concepto de que no había nada que lo distanciara de Elohim. Él utilizó todo su ser para servir a Elohim.
 
2. Avot deRabi Natan, 2: 5 – Adam fue creado circunciso.

Adam fue creado circunciso, como dice: “Y creó Elohim al hombre a Su imagen…” (Bereshit 1:27).

La naturaleza de la relación de Elohim con Adam cambió después del pecado. Aunque antes de cometerlo, Adam estaba muy cerca de Elohim y todo lo hacía para servirlo, después del pecado perdió el control de sus inclinaciones naturales y de sus deseos básicos. Por lo tanto, después del pecado quedó incircunciso: una capa de piel – el prepucio – cubrió su circuncisión.

3. Talmud Babli, Sanhedrín 38b –  Después del pecado de Adam, su circuncisión fue cubierta por el prepucio.

Adam… Rabí Itzjak dijo: estiró su prepucio [para cubrir su circuncisión].

El mundo se degeneró desde la caída de Adam hasta el surgimiento de Abraham, quien reconoció y propagó la presencia de Elohim en el mundo.  Abraham fue el primero en recibir el mandamiento de la circuncisión.

4. Rab Tzadok HaKohén, Pri Tzadik, Amalá shel Torá 3 – El prepucio es el resultado de la trasgresión del hombre en el Gan Edén.

"Elohim creó al hombre recto" (Kohelet / Eclesiastés 7:29), y él [Adam]  nació circuncidado y de no haber transgredido, tanto él como todos sus descendientes habrían permanecido así. Nuestros Sabios dijeron que debido a su pecado "estiró su prepucio" y debido a la impureza de la serpiente éste se alargó y en consecuencia todos sus descendientes nacieron incircuncisos hasta Abraham, quien llegó cerca de completar la máxima santidad posible por el hombre. Para rectificar la impureza de Adam, al hombre le fue encomendado realizar el Brit Milá, el cual elimina dicha impureza. Al realizarlo se perfecciona y alcanza la máxima santidad posible.

5. Midrash Tanjuma, Tazría, 5 – Los actos del hombre son más grandes que los de Elohim, ya que perfeccionándose logra completarse.

Sucedió que el malvado Turnus Rufus [un general romano] le preguntó a Rabi Akiva:

“¿Cuáles actos son más bellos? ¿Los de Elohim o los del hombre?”


Contestó: “Los actos del hombre [Turnus Rufus] le preguntó: “¿Por qué se circuncidan?

Rabi Akiva le respondió: “Sabía que te referías a eso, y por ello te respondí que los actos del hombre son más bellos que los de Elohim”.

Rabi Akiva le llevó espigas de trigo y panecillos horneados, y le dijo: Éstas[las espigas] son obra de Elohim, y estos [los panecillos] obra del hombre.

“¿Acaso no son más bellos los panecillos que las espigas?”

Turnus Rufus le contestó: “¿Si Él desea la circuncisión, entonces por qué el bebé no sale ya circuncidado del vientre de su madre?”

Rabi Akiva le dijo: “Elohim entregó los mandamientos al pueblo de Israel con el único propósito de purificarlos”.

La finalidad de mitzvá de la Milá es  enseñarnos que debemos perfeccionarnos espiritualmente.

6. Sefer HaJinuj Mitzvá #2 – Completarnos mediante nuestros propios actos.

Elohim quiso que Su pueblo elegido fuese completo y que esta completitud llegara a través de las acciones del hombre.


Elohim no creó al hombre perfecto desde el útero,  lo cual viene a indicar que así como debe completar el cuerpo a través de sus actos, también debe perfeccionar a su alma a través de la conducta apropiada.

7. Ramjal (Rab Moshé Jaim Luzzatto), Daát Tevunot (La Sabiduría del Alma) Número 14 – El "primer principio" es la capacidad del hombre para perfeccionarse.

El primer principio sobre el cual se basa toda la estructura [de la manera en que Elohim dirige el mundo], es que la Voluntad Divina quiso que el hombre se perfeccionará a sí mismo y a todo lo que fue creado para él. Esto será su mérito y su recompensa: mérito, por esforzarse y estar siempre ocupado en perfeccionarse; y al lograrlo, únicamente cosechará el producto de su propio esfuerzo; y su recompensa: porque se perfeccionará, disfrutando de bondad eternamente.


Temas Claves de la Sección II:

El Brit Milá representa la búsqueda de la persona durante toda su vida por el logro de la perfección. Fuimos creados imperfectos tanto externa como internamente. Así como la mitzvá de Milá nos obliga a eliminar el prepucio, también debemos dedicar toda nuestra vida a eliminar nuestros defectos, desarraigando cualidades negativas como la arrogancia, el enojo y la indulgencia. Así como nos fue encomendada la mitzvá de Milá para corregir nuestra imperfección física, debemos lograr lo mismo espiritualmente; el logro de la perfección espiritual depende de nosotros.

 

LA MITZVÁ FUNDAMENTAL

Shalon Javerim:

TEMA: EL BRIT MILÁ


CLASE UNO
EL PACTO DE ABRAHAM – LA MITZVÁ FUNDAMENTAL

El Brit Milá es el acontecimiento religioso más importante en la vida de un recién nacido. A pesar de que a los ocho días de edad el bebé es un participante pasivo, el Brit Milá es una de las mitzvot más determinantes en el Judaísmo, desde la época de Abraham Avinu hace aproximadamente 3.800 años. La circuncisión física, la única señal corporal que la práctica religiosa judía hace en el cuerpo, es un símbolo eterno de la fe judía. El Brit Milá representa la realidad de que cada persona fue creada incompleta y debe perfeccionar su carácter y sus acciones en el transcurso de la vida.

 
Esta clase tratará las siguientes preguntas:
·       ¿Por qué es tan importante circuncidar a nuestros hijos?
·       ¿Cuál es el origen del Brit Milá?
·       ¿Por qué el pacto es sellado precisamente con una señal en el órgano reproductor?
·       ¿La persona es considerada incompleta si no tiene Brit Milá?
·       ¿Por qué se realiza la ceremonia al octavo día después del nacimiento del niño?
·       ¿Por qué no existe una ceremonia equivalente para las niñas?

Esquema de la Clase:
Sección I:           El pacto de Abraham – La Mitzvá Fundamental
                              Parte A: El Pacto
                              Parte B: La Mitzvá de Abraham - Fe en el Brit Milá 
Parte C: La Mitzvá Abarcadora 
                              Parte D: La Identidad judía

Sección I: El pacto de Abraham – La Mitzvá Fundamental
El Brit Milá se distingue por haber sido la única mitzvá dada a los patriarcas.  El hecho de que Abraham y sus descendientes cumplieran con esta mitzvá aún antes de que la Torá fuese entregada al Pueblo Judío en el monte de Sinai, indica su importancia en la religión judía. Por cierto la mitzvá de Brit Milá capturó la "opinión pública". No sería ninguna exageración decir que la circuncisión es considerada como un elemento definidor del Judaísmo, tanto entre los judíos como entre los gentiles.
Parte A.  El Pacto
En hebreo, la palabra brit  tiene un doble significado: circuncisión y pacto. Esto demuestra  que la circuncisión en sí es un pacto – un pacto entre nosotros y Elohim.
Un pacto es mucho más que un simple contrato. Es un compromiso obligatorio e irrevocable entre dos partes. Mediante la mitzvá de Milá, Elohim concertó un pacto eterno con Abraham y sus descendientes. Hasta el día de hoy, la bendición que se recita al cumplir con la mitzvá de Brit Milá es: "Bendito eres Tú… que nos has santificado con Tus mandamientos  y nos has ordenado incluirlo [al recién nacido] en el pacto de nuestro Padre Abraham".  Mediante esta mitzvá perpetuamos el pacto, transmitiéndolo a la generación siguiente.
1. Rambán (Najmánides), Bereshit (Génesis) 9:12 – La Milá es una señal del pacto entre Elohim y Abraham.
Todo objeto visible colocado entre dos partes para recordarles de algo que juraron  realizar entre ellos es llamado  una "señal", y todo compromiso un "pacto".
Similarmente, en el caso de la circuncisión, Elohim dijo: "Esta es una señal del Pacto que hago con ustedes",  debido al compromiso de que todos los descendientes de Abraham fuesen circuncidados "para servirle con un consentimiento unánime" (Tzefaniá/ Sofonías 3:9).
2. Maharal, Jidushei Agadot, Nedarim 31a –   La definición de brit   (pacto).
[Siempre] que la palabra brit   [aparece en la Torá] se traduce como algo que tiene permanencia, debido a que mediante el Brit Milá tenemos con Elohim una relación [continua] tal como la que existe entre dos personas que han hecho un pacto.
3. Bereshit 17:7; 10-11 – El pacto sellado con Abraham.
"Estableceré mi pacto entre Mi y ti y entre tu descendencia después de ti, a través de sus generaciones, como pacto perpetuo, para ser Elohim para ti y para tu descendencia después de ti"…
"Este es Mi pacto que guardarán entre Mi y ustedes y tu descendencia después de ustedes: Será circuncidado todo varón de entre ustedes. Circuncidarán la carne de su prepucio, y será señal del pacto entre Mi y ustedes".
4. Ibid. 17:19; 21 – El pacto es transmitido a Itzjak y a su descendencia.
Elohim dijo: "Ciertamente tu esposa Sara dará a luz un hijo y lo llamarás Iztjak. Confirmaré Mi pacto con él como pacto perpetuo y con su descendencia después de él"…
"Y mi pacto lo estableceré con Itzjak, a quien Sara dará a luz en esta época el próximo año".
5. Tehilim (Salmos) 105:8-10 –  El pacto patriarcal es un juramento y un decreto.

[Elohim] ha recordado para siempre Su pacto, la palabra que ordenó para mil generaciones; aquello que pactó con Abraham y su juramento con Itzjak; que fue confirmado a Iaacob, como un decreto y a Israel como un pacto eterno.


Parte B: La Mitzvá de Abraham - Fe en el Brit Milá 
Abraham Avinu, el primer patriarca, se destacó por su fidelidad íntegra a Elohim. Debido a  su irretractable compromiso con esta fe, Elohim lo eligió como el fundador del Pueblo Judío. De esta manera, la mitzvá de Brit Milá que Elohim le entregó a Abraham, está estrechamente relacionada con el concepto de emuná, fidelidad. En el Brit Milá se manifiesta el principio fundamental del Judaísmo: que Elohim creó el Universo y que únicamente Él continúa dirigiéndolo.
1.      Rambam (Maimónides), Hiljot Avodá Zará (Leyes sobre la idolatría) 1:3 - Abraham descubre la fe verdadera.

 

Después de haber sido destetado este Eitan [pilar de fortaleza, o sea, Abraham], durante su juventud comenzó a meditar, preguntándose tanto de día como de noche, cómo era posible que la esfera celestial girara continuamente sin que alguien la guiara.


No tuvo maestro; ni nadie le reveló nada, vivía en Ur Kasdim entre idólatras necios. Tanto sus padres como todo el pueblo servían a los ídolos, y también él lo hacía, mientras que su corazón  se preguntaba y reflexionaba, hasta que comprendió el camino de la verdad y la línea de la rectitud en virtud de su propio y correcto razonamiento. Entonces supo que hay un Único Elohim y que Él es quien guía a la esfera celestial, que Él creó todo y que en toda la Creación no existe otro fuera de Él.
2. Bereshit Rabá 39:1 – Elohim se le reveló a Abraham por el mérito de su búsqueda.

Rabí Itzjak enseñó: “Esto se compara con alguien que viajando de un lugar a otro vio una fortaleza en llamas. Dijo: '¡Esto debe tener un dueño!' [Luego] se le apareció el dueño de la fortaleza y le dijo: ´Yo soy el dueño de la fortaleza'. Igualmente, debido a que Abraham Avinu se preguntó: ¿Puede existir el mundo sin alguien que lo dirija? Elohim se le apareció y le dijo: ´Yo soy el Amo del mundo'”.


3. Akedat Itzjak 28 – Elohim estableció el pacto de Brit Milá con Abraham por su fidelidad en Él

[Elohim] selló Su pacto de Milá [con Abraham] por esta fe, como dice: "Estableceré Mi pacto entre Mi y ti, y tus descendientes".


4. Rab Isaac Javer, Or Torá 28 – A través de la Milá estamos "arraigados" a la fe fundamental de Israel.

Mediante esta mitzvá la persona está arraigada a la fe, que es el pacto que Elohim selló con Abraham. [Así vemos que Elohim] le dijo: "Camina delante de Mi y se completo, y  te Daré Mi pacto… Y seré Elohim para ti y para tus descendientes después de ti".


Parte C.  La Mitzvá Abarcadora

Como hemos visto, el pacto de la Milá concretizó el concepto de fe introducido en el mundo por Abraham.  Esto ayuda a explicar la rigurosidad de esta mitzvá como el más importante de los preceptos positivos y también su naturaleza abarcadora.  Así como la fe básica del pueblo de Israel es el eje principal alrededor del cual gira todo el Judaísmo, también la mitzvá de Brit Milá es la más importante de las mitzvot prácticas que cumple el pueblo judío.

1.  Talmud Babli (Talmud de Babilonia), Nedarim 32a – El mandamiento de la Milá equivale a todas las otras mitzvot de la Torá juntas.

La mitzvá de la Milá es tan importante que equivale a todas las otras mitzvot de la Torá, como está escrito: ’"Porque conforme a estas palabras [la Torá] Yo he hecho un pacto contigo" (Shemot / Éxodo 34:27).


2. Maharal, Jidushei Agadot, ibid. – Las mitzvot y la Milá como un pacto.

….Porque todo el propósito de las mitzvot es que Elohim y el hombre hagan un pacto y mantengan una relación. La Milá también es un pacto entre Elohim y el hombre, y por lo tanto, equivale a todas las mitzvot.


3.  Talmud Babli, Nedarim 32 a – El mundo existe por la Milá.

Cuán grande es la importancia de la Milá que sin ella el mundo no existiría, como dice: "Si no he hecho Yo pacto [brit] con el día y la noche, y si no he dado leyes al cielo y a la tierra" (Irmiahu / Jeremías 33:25).


4. Maharal, Jidushei Agadot, Ibid. – La relación con Elohim mediante el pacto sostiene el mundo.

De no ser por la Milá el mundo no tendría existencia, pues es por este pacto entre Elohim y el hombre que éste último existe.


Por lo tanto, el mundo no hubiese sido creado sin la Milá, puesto que la existencia del mundo depende de Elohim, Quien le da el poder de existir y la única relación que tiene Elohim con el mundo es a través de este pacto de la Milá.

5. Bereshit 17:14 – La gravedad del incumplimiento de la Milá – entre todas las mitzvot positivas, únicamente el incumplimiento de la Milá y de la ofrenda de Pesaj tienen pena de karet.

"Y el varón incircunciso que no circuncide la carne de su prepucio, esa alma será cortada de su pueblo; él ha violado Mi pacto”.

Parte D. La Identidad Judía

El Brit Milá está más íntimamente relacionado con la identidad judía que cualquiera de las otras mitzvot. Como símbolo del pacto entre Elohim y Su pueblo y siendo la manifestación física de la fe judía, la Milá prácticamente define la identidad judía. Por lo tanto es adecuado que entre todas las mitzvot, solo la Milá esté siempre grabada  en el cuerpo judío. La Milá define quienes somos. Quizás por esta razón, en el curso de la historia los judíos estuvieron dispuestos a realizar grandes sacrificios para cumplir con esta mitzvá.

1. Rambam, Moré Nevujim (La Guía de Los Perplejos), 3:49 – La Milá es el símbolo de la identidad judía.

En mi opinión, existe otra razón muy importante [para la mitzvá de Milá] y ésta es que debe haber una marca física compartida entre todas las personas que profesan esta fe, esto es, el reconocimiento de la existencia de un Único Elohim.

2. Rab Pesaj Krohn, Around the Maggid’s Table (Alrededor de la mesa del Maguid), página 145 – La Milá es distintivo y  símbolo de nuestro compromiso con Elohim.
Después de seis años de esperar un hijo, el Comandante (Dr.) Rafael Lerner y su esposa Sara, fueron bendecidos con un hijo varón. La ocasión festiva del Brit [Milá], que tuvo lugar en el Club de Oficiales de la Academia Militar de West Point en el estado de Nueva York… contó con la asistencia de todo el personal del hospital, más de un centenar de oficiales, coroneles y tenientes, junto al General en Jefe de West Point. Elegantemente ataviado con su uniforme militar, el Comandante (Dr.) Rafael Lerner se mantuvo parado en voz de mando junto con sus compañeros mientras el Rab Moshé Tendler de Monsey, Nueva York pronunciaba las siguientes palabras:

Aquí, en West Point podemos apreciar lo que simboliza el rito de la circuncisión, Brit Milá. Tanto cadetes como oficiales deben usar siempre el distintivo correspondiente a su grupo como indicio de su lealtad al ejército del país al cual sirven tan fielmente. Para los judíos, comenzando con el patriarca Abraham, el Brit Milá ha sido el distintivo y el símbolo de nuestro compromiso con Elohim, nuestro Único Amo, a Quien hemos de servir leal y obedientemente. Hoy grabamos este distintivo en el nuevo soldado aquí presente.

3. Talmud Bavli, Nedarim 31b – El judío se considera "circuncidado" aunque físicamente no se le haya practicado la circuncisión (inherentemente, todo judío se considera incluido en el pacto de la Milá, puesto que esa es la definición básica del judío).

[Si alguien dice:] "Me comprometo a no recibir beneficio alguno del circuncidado", le está prohibido beneficiarse del incircunciso de Israel, estándole permitido beneficiarse del gentil circuncidado.

4. Meiri, Ievamot 46 a – Aún en la actualidad, la circuncisión es considerada como un acto de ingreso a la religión judía.

Cuando Abraham ingresó al pacto [de Milá], también Sara realizó la inmersión ritual [para ingresar al pacto]; y lo mismo hicieron las cuatro matriarcas. Después de su ingreso [general] hacia la fe del pacto y la Torá, que fue recibido para todas las generaciones, ya no hubo más necesidad de realizar la inmersión ritual para entrar a la religión y a la fe. Y esto se diferencia de la Milá, que fue ordenada para todas las generaciones: "Todo varón incircunciso que no circuncide….".


5. Talmud Babli, Menajot 43b – La única mitzvá que nos acompaña siempre.

Cuando el Rey David entró a la casa de baño y vio que estaba desnudo, dijo: "Ay de mi, porque me encuentro desnudo, sin ninguna mitzvá". Pero entonces recordó su Milá y se consoló.  Después de salir del lugar compuso un cántico que dice: "Para el director, Sobre el octavo, Salmo de David"(Tehilim 12:1): sobre la Milá, que fue entregada el octavo [día].


Los judíos, en el curso de la historia, hicieron grandes sacrificios para cumplir con la mitzvá de Brit Milá. Incluso llegaron a arriesgar sus vidas por ello.

6. Talmud Babli, Shabat 130 a – Auto sacrificio por el cumplimiento de la Milá.

Los judíos aún cumplen todas las mitzvot por las cuales estuvieron dispuestos a sacrificar sus vidas en épocas de decretos anti-semíticos, tales como [no realizar] idolatría y [la práctica de] la Milá.


7. Adaptado de Tosafot, Avodá Zará 10b –citando al Midrash–. Una de las historias más conmovedoras sobre el compromiso del pueblo judío con la Milá.

Hace muchos años, durante el reinado del Imperio Romano en la tierra de Israel, abundaban los decretos contra los judíos. Uno de ellos era la prohibición de circuncidar a los varones judíos, aplicando un severo castigo a quienes desobedecían esa prohibición. En esa época, el Nasi, príncipe, era Rabí Shimón ben Gamliel, quien era conocido y respetado tanto por judíos como gentiles, incluyendo al mismo emperador.

Cuando su esposa dio a luz a un hijo varón, el deseo de ambos de cumplir el mandamiento de Elohim fue mayor que el temor al castigo y realizaron la circuncisión en secreto.

Poco tiempo después, el gobierno se enteró y le ordenaron a Rabí Shimón que se presentara ante el gobernador de su pueblo. “¿Qué argumentos tienes para defenderte?”, le preguntó el gobernador furioso.

"He obedecido al Rey de reyes, Quien nos ha ordenado circuncidar a nuestros hijos el octavo día luego del nacimiento", respondió Rabí Shimón con seguridad.

"Te enviaré junto con tu esposa y tu hijo a la Corte Imperial, pues si otros judíos saben que has circuncidado a tu hijo sin haber recibido un castigo severo, ellos también lo harán", rugió el gobernador.

Rabí Shimón y su esposa emprendieron el largo viaje hacia la Corte Imperial, deteniéndose con frecuencia por el camino donde eran cálidamente recibidos en los hogares, tanto de judíos como gentiles, ya que Rabí Shimón era respetado por todos. En una de las casas, descubrieron que la esposa de Rabí Shimón y su anfitriona gentil habían dado a luz el mismo día a hijos varones. La anfitriona inmediatamente se ofreció a intercambiar a su hijo, Antoninus, por el de Rabí Shimón, Iehuda. Rabí Shimón y su esposa aceptaron la oferta agradecidos.

Con esperanzas renovadas, continuaron su camino hacia el palacio. A su llegada fueron introducidos ante la corte del emperador, quien, al escuchar los cargos, ordenó examinar al bebé. Ante el asombro de todos, no existía señal alguna de que se hubiera realizado una circuncisión. "Es un milagro", susurraron los integrantes de la corte. Enseguida los niños fueron intercambiados nuevamente.

Temas Claves de la Sección I:
En esta sección hemos visto los orígenes y la importancia de la mitzvá de Milá. Cuesta creer que la vasta mayoría de los judíos incluyendo a los más seculares, aproximadamente un 98% de los judíos de Israel, siguen circuncidando a sus hijos. Ésta fue la primera mitzvá entregada al primer judío, Abraham, y hasta la fecha continúa siendo el símbolo de nuestra fe y de nuestro pacto – de hecho, el símbolo  de nuestra identidad judía.  


jueves, 13 de agosto de 2015

LAS SIETE CONDICIONES PARA UN VERDADERO N'TZER

Este es un tratado que deberá ser analizado con plena conciencia de lo que las Enseñanzas del Rayebda norman en cuando a ser un genuino  Shaliaj del Mashíaj de Israel, con demostración del Poder de Elohim operando a través de vuestra vida a tiempo y fuera de tiempo! Estúdialo para ayudarles a otros a comprender el COSTO DE UN VERDADERO (נצר) N’TZER.
El Autor


Un verdadero Talmid (תלמיד) de Yeshua N’tzer es aquel que tiene una entrega absoluta a la voluntad del Eterno. El Rav no está buscando personas que le dediquen a Elohim sus tardes libres, sus fines de semana o sus años de jubilados. Él busca personas dispuestas a darle al Bore Olam el primer lugar en su vida. “Él busca, y siempre ha sido así, no multitudes que van a la deriva y sin propósito en su camino, sino varones que individual y espontáneamente se consagran a la Avodáh HaShem por haber reconocido que Adonai es el creador del universo y el Elohim de Israel y que estén dispuestas a seguir en el sendero de la negación personal por el que Él caminó primero y puso frente a nosotros como modelo de vida.” (Sal 85:10-13)

La única respuesta adecuada a las enseñanzas del Rayebda y a su  sacrificio en el Gal Goatáh es la rendición incondicional a su doctrina, la cual exige una entrega total a la voluntad del Eterno y la práctica consiente de la Toráh. Un amor tan maravilloso como el del Eterno por su pueblo, no puede ser satisfecho con algo menos que la entrega total de nuestra vida, nuestra alma, nuestro todo… así está escrito. (Dv. 6:5)

Yeshua Rabenu planteó exigencias rigurosas a los que iban a ser sus Talmidim, demandas que han sido totalmente olvidadas en estos días de vida materialista. Con mucha frecuencia se considera como un escape del infierno y una garantía del cielo aceptar una religión. Aún más, muchos piensan, que tiene perfecto derecho a disfrutar de las riquezas  de esta vida. Aunque muchos leen en la Biblia versículos que hablan fuerte acerca del Talmid, pero nos parece difícil conciliarlos con nuestras ideas acerca de lo que debe ser un verdadero Talmid.

Aceptamos que los soldados entreguen sus vidas por razones patrióticas. No nos extraña que los hombres pongan su vida por ideologías políticas. Pero que la característica de la vida de un seguidor del Rayebda sea “sangre, sudor y llanto por amor a HaShem”, nos parece remoto y difícil de asimilar. Sin embargo, las palabras de Yeshua, son bastante claras. No hay el más mínimo lugar para malinterpretarlas si las aceptamos en su verdadero valor.

CONDICIONES PARA SER UN TALMID TAL COMO LAS DIO YESHUA RABENU

1. UN AMOR PROFUNDO POR HASHEM.


Si alguno viene a mí pero ama  a su padre, y a madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, más que a El’, no puede ser mi Talmid” (Lucas 14:26)

Esto no quiere decir que debamos tener indisposición o mala voluntad en nuestro corazón hacia nuestros familiares, sino que nuestro amor a Elohim debe ser tan denotado que en comparación, todos los demás afectos sean desplazados a un segundo lugar. Así está escrito: “Amarás a Adonai tu Elohim con todo tu corazón, con toda tu alma, y con toda tu fuerza.” (Dv. 6:5.) En realidad la parte más difícil de las palabras de Yeshua es la expresión “y aún su propia vida”. El amor propio es uno de los obstáculos más persistentes para ser un talmid. Mientras no estemos dispuestos a ofrecer voluntariamente nuestra vida a disposición del Eterno, no estaremos en el lugar donde Yeshua desea que estemos.

2. UNA NEGACIÓN DEL YO.

Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo...” La negación del Yo no es lo mismo que la abnegación. Esto último significa privarse de algunas comidas, placeres o posesiones. La negación del Yo es una sumisión tan completa a la soberanía de HaShem, (como lo hizo Yeshua) que el Yo no tiene derechos ni autoridad alguna. Significa que el Yo abdica del trono. Alguien lo expresó así: “Señor, no permitas que tenga voluntad propia ni considere que mi felicidad depende en lo más mínimo de las cosas que pueden sucederme exteriormente, sino que descanse completamente en tu voluntad.”

3. ELECCIÓN DELIBERADA DEL MADERO Y LO QUE ELLO SIGNIFICA.

Si alguno quiere venir es pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su madero, y sígame”. (Matityah 16:24)

Tomar el madero no se refiere a padecer una enfermedad física o angustia mental, puesto que estas cosas son comunes a todos los hombres. El madero es una senda escogida deliberadamente. Es un “camino que tal como el mundo lo considera es una deshonra y un reproche.” Es una aceptación voluntaria del sacrificio y la desinstalación por amor a Hashem y al prójimo, conforme al ejemplo de nuestro Rav.

El madero es el emblema de la persecución, la vergüenza y el abuso que el sistema romano cargó sobre Nuestro Rav y que el sistema corrupto de los hombres cargará sobre todos aquellos que elijan ir contra la corriente. Cualquier creyente puede evitar el madero conformándose al sistema y a sus caminos, pero no un verdadero Talmid. Yeshua nos dio ejemplo de sumisión a la voluntad del Padre en cualquier circunstancia “Padre, si es posible remueve esta copa de mí. Verdaderamente que no se haga como yo deseo, sino según Tu voluntad”  Matityah. 26:39

4. UNA VIDA DE IMITACIÓN A RAYEBDA.

Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su madero, y sígame”.

Para comprender lo que esto significa conviene preguntarse: ¿Cuál fue la principal característica de la vida de Yeshua? Fue una vida de obediencia a la voluntad de Elohim, una vida de servicio desinteresado a los demás, una vida de paciencia y tolerancia ante los más graves errores. Fue una vida llena de celo y desgaste, templanza, mansedumbre, bondad, fidelidad y devoción. Para ser sus Talmidim debemos andar como Él anduvo. Debemos mostrar el fruto de nuestra semejanza en Rabenu.

5. UN AMOR FERVIENTE POR ISRAEL.

En esto conocerán todos que sois mis Talmidim, si tuviereis amor los unos con los otros” (Yohanan 13:35)    “No te vengarás, ni guardarás rencor contra los hijos de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo, Adonai”.  Vay 19:18:


El seguidor del Yeshua, no solo ama a Hashem por sobre todas las cosas, también ama a su prójimo como a sí  mismo y a sus hermanos hasta el sacrificio Rabenu dijo: “nadie ama más a sus amigos que aquel que da la vida por ellos” y también: “un nuevo mandamiento os doy, que os améis los unos a los otros”

6. PERMANENCIA CONTINÚA EN SU PALABRA.

Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis Talmidim”. (Yohanan 8:31)

El verdadero Talmid se caracteriza por la estabilidad. Es fácil empezar bien y lanzarse adelante a un deslumbramiento de gloria. Pero la prueba de la realidad del seguimiento es la resistencia hasta el fin. “Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Elohim” (Lucas 9:62). La obediencia ocasional a la Toráh no sirve. Rabenu desea que los que le siguen lo hagan obedeciendo en forma constante y continuada las Mitzvot del Eterno.

7. RENUNCIA DE TODO POR SEGUIR A RABENU.

Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi Talmid” (Lucas 14:33)

Esta es, tal vez, la menos apreciada de las condiciones del Rayebda para seguirle, y se podría probar que es el texto menos apreciado de la Masoret. Los teólogos y entendidos pueden dar mil razones para probar que el texto no quiere decir lo que parece decir, pero los Talmidim sencillos lo reciben con ardor, aceptando que Yeshua sabía lo que quería decir. ¿Qué quiso decir con renunciar a todo? Significa el abandono de todas las posesiones materiales que no nos sean absolutamente necesarias y que se puedan usar en la extensión del Reino del Eterno.

El que renuncia a todo no se convierte en un despreocupado holgazán. Trabaja arduamente para proveer a las necesidades comunes de su familia y de sí mismo. Pero, como el fin de su vida es extender la doctrina de Rabenu, invierte en el Sh’lijud de su Rav todo lo que sobrepase sus inmediatas necesidades y deja el futuro en las manos de Elohim. Buscando primeramente el Maljut Shamaim y su Tzedaka, él cree que nunca le faltará nada, ni comida, ni vestido. Él no puede poner su confianza en dinero ahorrado cuando las ovejas perdidas de la casa de Israel están pereciendo por falta del conocimiento de la verdad, sin conocer el camino de regreso a casa. No quiere malgastar su vida acumulando riquezas que caerán en manos de ladrones y gusanos. Desea obedecer el precepto del Rav en contra del almacenar tesoros en la tierra. “Otra vez dijo a ellos, no acumulen tesoros en la tierra con el fin de que se lo coma la podredumbre y el gusano, o excaven los ladrones y se los roben.” (Mt. 6:19)  Renunciando a todo, ofrece lo que de todos modos no puede conservar y que ya ha dejado de amar.

Entonces tenemos que estas son las siete condiciones para ser un Talmid de Yeshua,  quien no las pone por obra podrá tal vez ser un buen creyente, pero jamás un Talmid. El que esto escribe comprende que al señalarlas se condena a sí mismo como un siervo inútil que es. Pero, ¿se suprimirá la enseñanza de nuestro Maestro por la incompetencia de sus talmidim? ¿No es verdad que el mensaje es más grande que el mensajero?

Recordemos que Elohim dejó oír su voz en el monte y dijo en forma audible “este es mi hijo en quien estoy muy complacido, a él oíd” ¿No es más correcto que Elohim permanezca como un ser veraz y todo hombre sea considerado mentiroso?  ¿No debemos de obedecerle y ser un verdadero talmid de Yeshua haciendo lo que él nos dijo y haciendo conforme a su ejemplo? ¿No diremos como aquel anciano, siervo fiel del Señor: “Haz tu voluntad, aun cuando para ello tengas que quebrantarme”?


Cuando hayamos confesado nuestro fracaso pasado, enfrentemos decididamente lo que el Rayebda pretende de nosotros y procuremos ser sus verdaderos Talmidim

viernes, 1 de mayo de 2015

Jésed: una perspectiva de la ética judía


El comportamiento ético del ser humano puede considerarse la esencia del judaísmo. Los ritos, las plegarias, las normas, mitsvot y tradiciones se convierten en engranajes, estructuras de apoyo para que las acciones humanas converjan en un comportamiento moral coherente, capaces de contribuir a la preservación y evolución de la humanidad. Desde la perspectiva judía el Ser Supremo creó al hombre con el fin de que éste, con sus actos y obras, complete la Creación Divina. Por ello lo creó a su “imagen y semejanza”. Y en esta “alianza” de colaboración Dios-Ser Humano, le corresponde al hombre imitar Su bondad, Su sabiduría creativa, Su misericordia, que para ello fuimos creados a su semejanza. Esa es nuestra responsabilidad como seres humanos.

El obrar correcta y éticamente no debería entenderse como un acto encomiable digno de alabanza, ni mucho menos como una estrategia para ganar la “eternidad” en el “mundo venidero”, sino como un mero acto de responsabilidad. A partir de esta premisa se entiende que el ser humano es de esencia divina, y como tal, sagrado, inestimable y único. El Talmud, ese gran compendio del pensamiento judío, esclarece que “el ser humano fue creado a partir de un único hombre, Adam, con el fin de ilustrar que ‘quien destruye una vida humana es considerado como si hubiera destruido un mundo entero’.” Por el mismo motivo ni un humano, pueblo o civilización, puede considerarse mejor o superior a otro; todos tenemos el mismo y único origen

El proceder ético, entonces, se convierte en el principal precepto judío, que emana de la misma palabra de El Eterno, a través de la Torá: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, está escrito en su tercer libro, Vayikrá (19/18). En el Talmud se relata que el gran sabio Hilel fue retado a pronunciar toda la Torá o Ley judía, sobre un solo pie, a lo que respondió: “No hagas a otros lo que no quieras para ti. Esto es toda la Ley; lo demás es comentario” (Hilel, Shab 31a). Este pronunciamiento, otro enfoque del versículo anterior, subraya cuán importante es, en el proceso que le toca vivir a la humanidad, guardarse de actuar mal, de ultrajar o herir al prójimo; y desde una perspectiva positiva, actuar responsablemente, con amor y bondad, esto es, con Jésed. Otro sabio del Talmud, Rabí Akiba, sostenía que el mandamiento de amar al prójimo era la esencia misma de la Torá, porque equipara el sentimiento de amor humano con el amor de El Eterno, quien ama a los hombres. “Bueno es el Eterno para con todos, y Su misericordia está en todas Sus obras” proclama el Salmo (Tehilím, 145/9).

El gran sabio judío RaMBaM/Maimónides (siglo XII e.c.) alegaba que los valores morales fueron otorgados por El Eterno al Pueblo de Israel para beneficio de la humanidad entera, y que su puesta en práctica no podía ser optativa. La propia Torá enfatiza: “Guarda y obedece todas estas palabras que yo te mando, para tu bien y el de tus hijos después de ti, para siempre, haciendo lo bueno y recto ante los ojos de El Eterno tu Dios”(Devarím 12/28). Algunos capítulos después, agrega: “Porque este mandamiento cuya observancia te ordeno hoy, no te es oculto ni está lejano… No está en el cielo… ni está al otro lado del mar… sino que la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la pongas por obra” (30/11-14). Y el profeta Amós reafirma “Aborreced lo malo, amad lo bueno y restableced la justicia en la puerta” (Amós 5/15).

El Jésed se corona como pilar de la ética judía. Podría traducirse como compasión, un término que en lengua castellana es reconocido como valor universal transmitido por distintos cultos, especialmente los orientales. No obstante, la palabra hebrea Jésed reúne, en un solo término lingüístico, más que una sola definición. En una sola expresión se fusionan amor, bondad, la compasión. Es, para el judaísmo, el proceder ético hacia el sufrimiento ajeno: la pasión de la compasión, que se manifiesta como una bondad compartida por quien la da y quien la recibe.

Para Maimónides, Jésed se refiere a las buenas acciones que están por encima de lo que un contrato o una ley instituyen. Quien actúa con Jésed incluso beneficia a otra persona por encima de lo que puede ser merecedora. Otro gran filósofo judío de origen español, Rabi Yehudá Haleví, afirma que Guemilut jasadím (el acto de bondad-compasión) es el primer escalón en las relaciones humanas para luego construir una sociedad más justa, ordenada y armoniosa. Es, por tanto, el fundamento del Tikún Olam, la “reparación del mundo”: su práctica procura lograr la perfección del mundo, erradicando las secuelas sociales negativas. “Letakén olam bemaljut Sha-day” se enuncia en las plegarias matutinas (Shajarit): “corregir el mundo bajo la soberanía del Todopoderoso” lo que se entiende en la Cabalá como que el mundo creado por el Eterno no fue concluido a plenitud; nosotros, los humanos, debemos completarlo y, por tanto, somos responsables de su corrección.

El judaísmo afirma que cualquier ser humano puede ser capaz de practicar el bien, ser justo, y tener compasión. En la cultura judía ashkenazí existe una expresión popular, el “mentsh”, que se podría traducir por “ser hombre, ser persona”, que es la posibilidad de una actitud positiva y benévola, y que depende de la motivación, cuando los acontecimientos circundantes más bien justificarían actitudes negativas. Poner en práctica el “mentsh” significa actuar por el bien y la armonía, sin especular en beneficio propio. De todas esas actitudes, tener compasión se convierte en la habilidad del “mentsh”, al reconocer que el semejante es tan imperfecto como uno mismo, pero que puede, como uno mismo, aspirar a la facultad de transformarse y perfeccionarse. Quien así actúa sabe que los demás lo pueden considerar tonto, ingenuo, pero a pesar de ello, actúa según su conciencia. Para el “mentsh” la compasión no es tener lástima, sino la altura de miras para poder percibir las cosas con armonía, exquisitez y hasta con humor. Así, “mentsh” amalgama las actitudes de bondad, justicia, compasión, practicar, ser y tener, lo que en el léxico hebreo se resumiría en Jésed: la receta judía para que la vida se torne más bella.

Al judaísmo se le ha señalado como la religión de la Justicia, y a su visión Divina como el Dios de la Justicia. Pero al mismo tiempo, para el judaísmo no puede existir la justicia verdadera si no va acompañada de la compasión; de saber distinguir entre el error y la alevosía, entre la coacción y la libertad de acción. Los atenuantes se toman en la ley judaica en consideración, a la hora de juzgar.

La Cabalá (en la que Jésed corresponde a una de las “sefirot”, emanaciones de esencia Divina) hace patente que Dios, durante el génesis de la Creación sabía que si creaba un universo en el que el ser humano sería juzgado únicamente según los méritos de sus acciones e intenciones, éste no tendría posibilidad de existir. Por ello, Dios fusionó la justicia con la compasión y, así, pudo crear al mundo y a las criaturas que lo habitan. La Justicia quedaría reflejada en el orden natural de las cosas, y la compasión, a través de los milagros. RASHI, uno de los grandes exégetas bíblicos, lo explica de esta manera: en el Bereshit (Génesis) está escrito, “Al principio creó Elo-him (Dios) los cielos y la tierra…” y no está dicho “creó Adon-ay” (El Eterno, Ser Supremo). ¿Por qué? Porque ante el Creador surgió la idea de crear un mundo con la virtud de la Justicia, y el término Elo-him connota, precisamente, justicia. Pero consciente de la imposibilidad del ser humano de cumplir los preceptos de la justicia Divina más estricta, la asoció con el atributo de la misericordia, que queda denotada en su apelativo de mayor magnitud “Y-H-V-H” (El Ser Eterno). Por ello, un pasuk posterior proclama: “El día en que Creó Y-H-V-H- (Adon-ai), Elo-him la tierra y los cielos”, fusionando así, con sus nombres, Justicia y Compasión.

El Jésed no consiste en una piedad extrema, lo que podría desembocar en un acto contrario a lo que se intenta reparar, en un retroceso moral. Cada ser humano debe ser juzgado por sus actos, especialmente en beneficio del perjudicado. Ningún acto de Jésed puede obrar en perjuicio de la víctima. El pensador judío Ajad Haam, en su ensayo La vara de la justicia y la vara de la piedad (1891) expone las diferencias que pueden surgir entre el atributo de la justicia y el atributo de la piedad: la justicia juzga un acto por el acto en sí, y toda causa queda conceptuada a raíz del efecto que produce. La piedad no, ésta detiene su juicio en la identidad del ejecutor, y juzga a los efectos por su causa. Por ello este filósofo llega a la conclusión de que juzgar con extrema piedad es un desvío, de modo que el progreso moral no se basa en la misericordia, sino en «la vara de la justicia», lo suficientemente depurada como pueda ir alcanzándose a través de los tiempos, incorporando en sí los aspectos compasivos a tener en cuenta.

Es imprescindible, finalmente, tomar en consideración otros dos aspectos del Judaísmo involucrados con la compasión: no puede existir discriminación alguna en cuanto al actuar compasivamente. En la Torá se insiste que el menesteroso de cualquier otra nación también debe ser tratado con piedad, alimentado y vestido junto con el pobre de Israel. Es más, no solo compasión se le pide al hijo de Israel con relación al extranjero, sino amor: “Amad, pues, al extranjero, porque extranjero fuisteis en la tierra de Egipto” (Devarím, 10/19).

Por otro lado, el comportarse compasivamente con el prójimo que lo necesita, tiene el poder de expiar las transgresiones. Toda compasión desinteresada, al final, redundará en beneficio de quien la pone en práctica. Se cuenta en un relato talmúdico que Rabí Yehoshúa ben Jananiá, al pasar cerca del Monte del Templo en ruinas, se lamentó: “¡Ay de nosotros, porque el lugar en el que podíamos expiar nuestras transgresiones está en ruinas!” La respuesta de su acompañante, Rabí Yojanán ben Zacai, uno de los mayores educadores del Judaísmo, fue: “No desesperes, hijo mío. Aún poseemos un medio por el cual expiar nuestras transgresiones, que equivale a ese lugar. ¿Sabes cuál? Hacer actos de misericordia, como está escrito: ‘Porque quiero Jésed, no sacrificio...’” (Hoshea 6/6).

jueves, 16 de abril de 2015

Imitar la Bondad de Elohim

Nos perfeccionamos a nosotros mismos utilizando nuestro libre albedrío para asemejarnos a Elohim. Si bien el acto básico de utilizar nuestro libre albedrio nos asemeja a Elohim (Ver Nefesh HaJaim 1:1-3), también nos asemejamos a Él al actuar de manera similar a como Él actúa, el Dador perfecto. Elohim es infinito y no necesita nada de este mundo. Toda la creación es un acto altruista de amor y bondad. Así como Elohim es un Dador, nosotros también nos esforzamos por volvernos dadores.  Por esta razón, los actos de bondad son fundamentales para la vida judía.

1. Rambam (Maimónides), Sefer HaMitzvot, Mitzvá Positiva Número 8 – Ser como Elohim implica incorporar a nuestra personalidad Sus cualidades de carácter – la compasión, la gentileza y la rectitud.

Estamos obligados a semejarnos a Elohim en la medida de nuestras posibilidades, como está escrito: "Seguirás Sus caminos" (Devarim 28)…así como Elohim es compasivo, tú también debes ser compasivo. Así como Elohim es gentil, tú también debes ser gentil con los demás.

Al imitar los atributos de bondad de Elohim nos acercamos más a Él.

2. Devarim 13:5 con Rashi – Logramos apegarnos a Elohim a través de los actos de bondad.

Sigan al Eterno su Elohim… y apéguense a Él.

Rashi: "Apéguense a Él" – [esto significa:] apegarse a Sus atributos: hacer el bien a los demás, enterrar al muerto y visitar al enfermo, tal como lo hace Elohim.

Por lo tanto, desarrollar la cualidad de la bondad es considerado uno de los propósitos primordiales de nuestra existencia.

3. Rabenu Ionah, Shaarei Teshuvá (Las Puertas del Arrepentimiento) 3:13 – Una de las tareas primordiales de la persona es realizar un esfuerzo completo para ayudar a los demás.

Uno está obligado a trabajar duro y esforzarse hasta las profundidades de su propia alma en beneficio de su prójimo, ya sea una persona rica o pobre. Ésta es una de las cosas más importantes y cruciales que se le piden a la persona.

 La Providencia Divina

Nos parecemos más a Elohim al incorporar Sus cualidades a nuestras personalidades. Sin embargo, la gran variedad de personalidades humanas y de circunstancias de vida crean diversos desafíos individuales a nuestra obligación de imitar a Elohim. Para asegurar que todos tengamos las máximas oportunidades de cumplir con el propósito de la vida, el judaísmo dice que Elohim dirige perfectamente todos los eventos e influencias en nuestras vidas.

1. Rab Aryeh Kaplan, Manual de Pensamiento Judío, Volumen 2, 19:3 – Todas las cosas creadas existen sólo para el bien del hombre y para servir como un medio en el cual Elohim puede guiarlo.

Elohim creó este planeta y todo lo que hay en él para el hombre. Como resultado, Su providencia se extiende al hombre de una manera muy particular e individual. Cada acto del hombre es sopesado, cada cabello es medido y cada magulladura es contada, llevando al hombre hacia el destino para el cual nació.


·         La vida hebrea es bella, profunda y guiada por un propósito: perfeccionar nuestro cuerpo y nuestra alma y formar una relación cercana con Elohim.

Elohim nos dio tanto un cuerpo como un alma, y por lo tanto tenemos libre albedrío para elegir qué aspecto de nuestro ser desarrollar, Cuando utilizamos correctamente nuestro libre albedrío –para desarrollar nuestro lado espiritual- entonces podemos ganarnos nuestra perfección y acercarnos a Elohim.

·         Hablando de manera práctica, este auto perfeccionamiento se logra dándole forma a nuestra personalidad y a nuestros actos para ser como Elohim, Quien es el Dador perfecto. Por esta razón, los actos de bondad son fundamentales para la vida judía.

·         Para asegurar que todos tengamos las máximas oportunidades para cumplir con el propósito de la vida, Elohim dirige perfectamente los eventos y las influencias en nuestras vidas. Entonces Él nos da la capacidad de elegir cómo responder y de esta manera ganarnos nuestra perfección.